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Montevideo, 22 de noviembre del 2018.

HASTA SIEMPRE LUISA…

María Luisa Cuesta Vila nació en Montevideo el 26 de mayo de 1920. Hija de padres emigrantes españoles que contraen matrimonio en el Uruguay: Manuel y Josefa. De esa unión nacen tres hermanos: Gerardo, Luisa y Deseo.

Cuando Luisa tenía 5 años de edad su mamá fallece, y ella queda a cargo de una hermana mayor, Carmen, hija de un matrimonio anterior de su madre, quien de pequeña la llevó a vivir con ella a una chacra en el Departamento de Soriano.

En la Escuela Rural Nº 32 cursó los primeros cuatro años del ciclo escolar, que

culmina en la ciudad de Mercedes, luego de su traslado a dicha ciudad con su familia.

Realizó estudios de Comercio y Administración, lo que le permitió, años más tarde,

trabajar en el Taller de Chapa y Pintura de Juan. A. Farías. Allí trabajó durante 23 años, hasta que fue detenida en la ciudad de Mercedes, el 28 de junio de 1973, un día después de consumado el golpe de Estado en nuestro país.

En Mercedes formó pareja con René Melo, quien falleció trágicamente el 31 de

marzo de 1950. De esa unión, el 4 de diciembre de 1943, nació Nebio Ariel, el único hijo de Luisa.

Durante su adolescencia, Nebio culminó sus estudios en la Escuela de Lechería

en Nueva Helvecia (departamento de Colonia) y, a fines de la década de los años ’60, se trasladó a Montevideo donde realizó algunos cursos universitarios en la Facultad de Humanidades y Ciencias y luego en el preparatorio nocturno del Instituto Alfredo Vázquez Acevedo (IAVA).

Se casó con Alicia Román, con quien tuvo una hija a la que llamaron Soledad.

Luisa estuvo detenida entre el 28 de junio de 1973 y el 31 de enero de 1974 en el

cuartel del Batallón de Infantería Nº 5, con sede en Mercedes. Anteriormente, había sufrido algunos allanamientos en su domicilio y había sido detenida por períodos cortos en el mismo cuartel. Al salir del cuartel, luego de su pasaje por la justicia militar de la época, quedó en régimen de “libertad vigilada” con la obligación de presentarse todos los meses ante las autoridades del Batallón, y a riesgo de ser nuevamente detenida.

El 9 de julio de 1973, el Servicio de Información de Defensa (SID), solicitó la

captura de su hijo Nebio por su vinculación al Partido Comunista Revolucionario (PCR) y por haber pasado a la clandestinidad. El 16 del mismo mes, por Comunicado dePrensa, es requerida públicamente su captura. Por este motivo, en los primeros días de enero de 1974, debió exiliarse junto su esposa, Alicia Román, en la República Argentina, obteniendo su radicación definitiva en marzo del año siguiente. La hija del matrimonio, Soledad, permaneció en Montevideo con sus familiares hasta febrero de1974, fecha en que parte a reencontrarse con sus padres en la vecina orilla.

La noche del 8 de febrero de 1976, Nebio Melo se encontraba junto a su compañero de militancia, y también dirigente del PCR, Winston Mazzuchi, en el Bar “Tala”, ubicado en Estación Belgrano Línea ‘C’ del ferrocarril, en la ciudad de Buenos Aires, cuando un grupo armado de la Policía Federal y militares, irrumpieron pidiéndoles documentos. Ambos uruguayos son detenidos en el marco del “PlanCóndor” de coordinación represiva regional.

A partir de allí, Luisa Cuesta comenzó la búsqueda incansable de su único hijo, que mantuvo hasta su adiós a la vida.

Luego del aviso de su nuera, Luisa Cuesta llegó a la Argentina el 15 de febrero

de 1976, pocos días después del secuestro de su hijo. Durante ese período, se trasladó entre Montevideo y Buenos Aires, haciendo las denuncias y las gestiones pertinentes para saber algo del paradero de Nebio.

En mayo de 1977, luego de innumerables denuncias, el Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas (ACNUR) le aconsejó abandonar el país debido a que no se podía garantizar su seguridad personal. Por ese motivo, parte junto a su nuera y su nieta para Holanda.

En Holanda, continuando la búsqueda sobre el paradero de los desaparecidos y de cientos de uruguayos detenidos por razones políticas, se integró al “Comité

Uruguay” y participó en innumerables jornadas de denuncia sobre la violación de los Derechos Humanos en nuestro país bajo la dictadura cívico-militar. En Europa también se integró a la Federación de Agrupaciones de Familiares de América Latina.

En el continente europeo se integró intensamente a las actividades de la Asociación de Familiares de Uruguayos Desaparecidos (AFUDE).

En marzo de 1983, Luz Ibarburu y María Ester Gatti viajaron a Ginebra para asistir al 39º período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Allí se conocieron con Luisa, quien les brindó hospedaje en su casa en Holanda.

En 1984, Luisa participó del Congreso de FEDEFAM que se reunió en la ciudad de Buenos Aires. Retornó definitivamente a Montevideo al año siguiente, en 1985, ya en democracia.

A partir de la apertura democrática, cuando comenzó el retorno desde los diversos países de exilio, los distintos grupos de familiares de víctimas fueron unificándose en uno solo.

Ya en Uruguay, en 1985, Luisa Cuesta se integró al grupo de Madres y

Familiares de Uruguayos Detenidos-Desaparecidos que se había conformado en  Uruguay, y en ese contexto de la transición democrática, la principal actividad   fue la realización de una vasta serie de charlas de información y denuncia sobre lo que había ocurrido. En decenas de sindicatos, gremios, comisiones barriales y comités partidarios se desarrollaron estas actividades, que se calculan en más de doscientas.

Hasta 1996, con el inicio de la primera Marcha del Silencio el 20 de mayo de ese

mismo año, la temática de los Derechos Humanos desapareció de la agenda pública y las actividades se centraron fundamentalmente en la denuncia ante organismos internacionales.

El 10 de diciembre de 2012, 36 años después de ocurridos los hechos en Buenos

Aires, Luisa Cuesta presentó ante la justicia penal uruguaya la denuncia por el secuestro y la desaparición de su hijo, ocurrida en 1976. Recién en este último período de la historia de nuestro país, fue posible reunir las pruebas necesarias que permiten suponer el traslado clandestino de Nebio Melo a Uruguay, en el marco de la coordinación represiva regional conocida como “Plan Cóndor”.

La incansable búsqueda de su hijo y el ejemplo moral que representa Luisa Cuesta fue reconocido el día 18 de mayo de 2012 por la Intendencia cuando la declaró “Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Montevideo” y el 30 de agosto de 2013 cuando la UDELAR le otorga el título de Doctora Honoris Causa de esa Casa de Estudios.

Desde aquellos primeros días de febrero de 1976 hasta hoy Luisa se constituyó, sin dudas, en un ejemplo de compromiso ético, social y ciudadano en nuestro país, en la búsqueda incansable del destino de los detenidos-desaparecidos, y en la búsqueda de su único hijo, Nebio.

Sabemos que su ejemplo es un camino por la memoria y por el presente, por la verdad, la justicia y nunca más Terrorismo de Estado.

HASTA SIEMPRE LUISA, CONTINUAREMOS TU LUCHA !

FOTO: Tapa La Diaria 

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