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Luego de un largo y profundo proceso de discusión el Frente Amplio resolvió por amplísima mayoría que era inconveniente que Uruguay siguiera participando de las negociaciones del TISA. Tabaré Vázquez, que había solicitado una postura de su fuerza política, inmediatamente tomó la resolución de retirar a nuestro país de las negociaciones, contando para ello con el apoyo unánime, más allá de alguna expresión pública posterior, de su gabinete.
Esta decisión desató una furibunda campaña de la derecha augurando que caerán sobre Uruguay las diez plagas bíblicas.
Intentaremos fundamentar en 10 puntos las razones para decirle NO al TISA.
El mundo está convulsionado por una crisis sistémica del capitalismo, el imperialismo y las trasnacionales buscan recuperar a cualquier costo sus tasas de ganancia y han puesto en marcha un gigantesco ajuste global, buscando incrementar los mercados para sus productos, maximizar los beneficios, y también, recuperar espacios perdidos de hegemonía económica y política. El TISA es uno de los instrumentos para eso. El Acuerdo sobre Comercio de Servicios (TISA en inglés) es una iniciativa de EEUU respaldado por sus aliados estratégicos, Japón, Australia y por el otro centro capitalista mundial con graves problemas, la Unión Europea, para garantizarse el acceso libre en los mercados y detener o hacer retroceder los espacios de soberanía e independencia que los pueblos han ido construyendo, particularmente en América Latina.
El TISA es un instrumento del imperialismo, los centros capitalistas y las trasnacionales para fortalecer su presencia en el mundo, por lo tanto es contrario a los intereses de los países del Sur y mucho más de los que en América Latina hemos ido construyendo espacios de soberanía e independencia a través de la integración regional. Estar en el TISA implica someterse a una inserción internacional que aumenta la dependencia, reproduce y por lo tanto aumenta la desigualdad y nos coloca, como país y como región, como furgón de cola del imperialismo.
El TISA es un instrumento comercial, es cierto, pero no es solo eso. La decisión de EEUU de dejar afuera a los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sud Africa) es una muestra clara de la intención de fortalecer su hegemonía comercial, bastante golpeada por cierto, en detrimento de otros actores globales del capitalismo. Estar en el TISA, además de fortalecer la estrategia de ajuste global como salida a la crisis capitalista, es también participar desde el sometimiento en la puja inter capitalista.
Además había que irse del TISA por el TISA en sí. EEUU intentó asegurarse la dependencia y subordinación de América Latina con el ALCA, fue derrotado en la cumbre de Mar del Plata. Luego retomó la ofensiva con la firma de TLC en el continente, Uruguay no aceptó firmarlo. Y ahora retoma los mismos objetivos, aunque con dimensión global, con el TISA. Hay organismos multilaterales de regulación comercial, Uruguay participa de ellos, la Organización Mundial de Comercio, el acuerdo del GATS, etc. En esos organismos se vienen acumulando fracasos en diversas rondas de negociación por la posición intransigente de EEUU y también de la Unión Europea de reclamar la liberalización absoluta de los mercados de servicios mientras se niegan a abrir sus mercados para los bienes que producen los países del Sur. El TISA busca imponer en una negociación paralela lo que no pudieron lograr en los organismos multilaterales. Es, en varios sentidos, peor que el ALCA y los TLC. El TISA coloca en una posición de debilidad a los países del Sur al negociar solo los servicios y no dar ninguna contrapartida en el comercio de bienes. El TISA debilita el poder negociador de los países pequeños como el nuestro al colocarlos en una posición individual ante el enorme poder de presión de EEUU y la UE. El TISA amplia la concepción de servicios, en sintonía con la necesidad de expansión del capital, y transforma en mercancía todo, la educación, la salud, el agua. El TISA establece el concepto de “listas negativas” es decir la obligatoriedad de decir explícitamente que áreas de servicios se dejan afuera y todo lo que no se explicite quedará liberalizado. Establece la liberalización de los servicios que aún no existen, los nuevos productos en servicios, sea en telecomunicaciones, como en finanzas, como en comercio, es decir los futuros avances tecnológicos quedarán liberalizados. El TISA establece el compromiso de no avanzar en la legislación nacional regulatoria vigente. Incluye además la denominada “cláusula trinquete” que implica que lo que se liberaliza no puede ser vuelto a regular, que lo que se privatiza no se puede volver a estatizar, no hay marcha atrás. Es cierto que no se conocen todos los detalles, pero con los que se conocen alcanza y sobra para decirle No y bien fuerte.
Contradice el programa del Frente Amplio y sus definiciones fundamentales e históricas. En la parte de inserción internacional del Uruguay el Programa del FA establece claramente la opción por fortalecer la región, su unidad, su proceso de integración y desde allí, y con la unidad de pueblos y gobiernos, luchar por ampliar los espacios de independencia y soberanía e insertarnos en el mundo como bloque regional. El TISA es una punta de lanza para dividir la región. Integran el TISA los países que tienen TLC con EEUU y están excluidos, entre otros, Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia.
Para los que dicen que Uruguay queda aislado si se va del TISA hay que recordarles que este tratado deja afuera a los principales socios comerciales de nuestro país en el mundo, China y Rusia y también India y a nuestros socios políticos y comerciales en la región Brasil, Argentina y Venezuela. En realidad, por lo tanto, lo que nos aislaría y nos dejaría en una situación de extrema debilidad y vulnerabilidad habría sido seguir en el TISA.
Se sostiene que se debilitó la democracia porque se debatió casi en secreto y solamente en el Frente Amplio y se sustituyó el Parlamento. Eso es un disparate. La discusión era secreta antes y fueron el movimiento popular y el Frente Amplio quienes la sacaron a luz y la instalaron en del debate nacional. Fue un aporte a la democracia el debate procesado, la calidad del mismo y la síntesis política lograda.
En términos políticos se dice que el gobierno quedó debilitado y perdió autoridad. Es una lectura muy antojadiza y falsa. El presidente de la República, Tabaré Vázquez, solicitó que el Frente Amplio analizará el tema y tomará una posición. El Frente Amplio así lo hizo y la tomó con un amplísimo nivel de consenso interno, una clara mayoría. Esta posición es acompañada además por el PIT-CNT, la FEUU, FUCVAM y las principales voces de la academia. El presidente Tabaré Vázquez sale fortalecido políticamente tras este proceso. Por la consulta, por actuar en sintonía con la definición de la fuerza política que lo llevó al gobierno, por respetar el Programa del FA y también por confluir con las principales organizaciones populares.
Los ataques a la legitimidad de la resolución adoptada por el Frente Amplio no se sostienen ni un minuto. En una democracia los partidos juegan un papel central y lo que erosiona la democracia es su debilitamiento. El Plenario Nacional del Frente Amplio es la autoridad legítima, establecida en sus Estatutos, es demás electa en un proceso democrático ejemplar en votación a padrón abierto, con adhesión simultánea y con voto secreto, todos sus componentes, los de los sectores y los de las bases. La decisión fue adoptada además por una amplísima mayoría, 117 a 22, todos los representantes de las bases votaron por ella salvo uno y la inmensa mayoría de los sectores también lo hicieron, la 1001, el MPP, el PS, la 711, Casa Grande (que argumentó a favor pero no votó por no integrar formalmente el Plenario), el PVP, la Vertiente Artiguista, Cabildo, la 5005, el PST, el POR, solamente votaron por seguir en las negociaciones el Frente Líber Seregni, la Corriente de Izquierda y la 1303. Así hubiera sido por un voto la decisión sería legítima pero además esta tuvo un amplísimo respaldo, los sectores que la acompañaron representan casi el 80% de los votos del FA y la mayoría de la bancada de Diputados y Senadores. Pero además los compañeros del Frente Líber Seregni no fueron avasallados, ellos tampoco defendieron el TISA en la moción que presentaron pero si la conveniencia de seguir negociando.
Hubo debate político y elaboración. Hubo fundamentación. Se expresaron el movimiento social, la movilización, la fuerza política en su papel de síntesis y conducción y el gobierno; todos actuando en un mismo sentido. Así como dijimos que otras decisiones del gobierno, luego corregidas, golpeaban el bloque político y social de los cambios y la perspectiva transformadora, debemos decir, con la misma claridad, que este proceso de discusión y de decisión, por su forma y su contenido, acumulan para fortalecerlos.

Fuente: El Popular

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